1 febrero, 2023

5 demonios que aterrorizaron Europa en la Edad Media

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Con la intención de que los seres humanos “cayeran en tentación”, los demonios medievales encarnaron los pecados capitales.

“El escepticismo no vende”, sentencia con verdad Carl Sagan en El mundo y sus demonios (1997). Mucho menos cuando, por medio de representaciones horríficas, se pretende cristalizar un sistema de valores específico que, encima de todo, pretenda controlar a todos los territorios la cristiandad. Para eso estaban los demonios medievales.

La creación de demonios medievales fue, en su época, una manera de mostrar a la población qué no era deseable en el Reino de Dios. No tanto por una aspiración de trascendencia a otra vida, sino para regular las pasiones y las acciones de las personas en la tierra. Así como se establecieron 7 pecados capitales, se diseñaron miles de ángeles caídos para representarlos.

Durante siglos, legiones enteras de encarnaciones del mal aterrorizaron a la población en Europa. Los más famosos permanecen en las sombras de los anales de la historia. Aquí presentamos algunos:

Titivillus

Todos los escribas en las abadías europeas se enfrentaban, en algún momento de su profesión, a Titivillus: entre los demonios medievales, se encargaba de hacerles errar al escribir. Valiéndose de otros compañeros infernales, distraía a los sacerdotes para hacerles cometer erratas al escribir a mano. De esta manera, tenían que empezar desde cero toda la página en la que habían estado trabajando.

Entre enmendaduras, errores ortográficos y faltas gramaticales, este ayudante del Reino de las Sombras se encargaba de molestar a los sacerdotes letrados. Especialmente cuando estaban traduciendo la Biblia.  No había manera de borrar los errores, ya que todo se hacía con detalle minucioso, sobre libros que contenían la sabiduría que cada congregación religiosa guardaba con celosía.

Lilith

Si se sigue la tradición judeocristiana, Lilith es la primera pareja de Adán. Incontenible, disidente y dominante, ésta fue la primera mujer en el Paraíso, y no Eva. Sobrecogida por sus pasiones, decidió que la creación De Dios no le era suficiente. Por esta razón, decidió volver la mirada a las tinieblas, y volverse amante de Satanás. Desde las llamas incontenibles del Infierno, disfruta de sus condenas: vivir de sus instintos, expresar toda la extensión de su sexualidad y hacer lo que le plazca, a diferencia de aquellas que decidieron alinearse a las buenas formas.

Más allá de la mirada de la moralidad judeocristiana, Lilith era una deidad femenina de Mesopotamia. Sin embargo, a manera de mancillar la memoria histórica de estos pueblos, los antiguos judíos la convirtieron en una mujer pecadora en el imaginario colectivo. Por esta razón se le representó desnuda, con una serpiente atada al cuello, con el cabello rojizo y los senos expuestos: toda una mujer entregada a sus pasiones.

El Leviatán, comandante de los demonios medievales

Los historiadores no pueden ponerse de acuerdo en su forma. Algunos aseguran que se trató de una serpiente acuática gigantesca, capaz de hundir hasta las naves más sólidas. Otros tienen la certeza de que se trató de un dragón de ultramar, con alas de envergadura poderosa y fauces llenas de colmillos inquebrantables.

Sin embargo, en las escrituras se estipula que es uno de los monstruos más antiguos, destinado a trabajar de la mano con otras legiones de demonios medievales para hundir las intenciones de los buenos cristianos. El Leviatán, según la tradición judeocristiana, es una de las múltiples formas de Lucifer, quien asumió la corona como el príncipe de las sombras al renunciar a la Gloria de Dios.

Belfegor

Muy a la manera de Lilith, Belfegor empezó sus fechorías como uno de los demonios medievales destinados a despertar las pasiones en los seres humanos. Lujuria, insatisfacción sexual y libertinaje eran sus ejes de acción principales: disfrutaba de calentar a los cristianos puros, y de mandar íncubos a embarazar a las vírgenes en los pueblos.

Sin embargo, otras interpretaciones lo asocian con otro de los pecados capitales: la pereza. Cuando este demonio atrapaba a sus víctimas, las convertía en seres inservibles, cegados por un letargo incontenible que les hacía permanecer en la cama durante días, semanas, años.

Behemoth

Las escrituras lo describen como una bestia pesada, masiva y torpe. Algunos lo asocian a un elefante infernal. Otras interpretaciones lo comparan a un hipopótamo, o a una mezcla de ambos animales con un cocodrilo. Así como con el Leviatán, en la Biblia se menciona como uno de los monstruos del Infierno más antiguos, que imponía por sus dimensiones y letalidad.

Entre las legiones de sacerdotes, fue considerado durante siglos como uno de los demonios medievales más poderosos. Dada la descripción detallada que se hace de Behemoth en el Antiguo Testamento, algunos analistas históricos lo consideran como la representación más pura del ‘Mal’ en la Creación de Dios.

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