El día que conocí a Jack

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Él de una forma indirecta se vuelve un amigo incondicional en tu vida. Te empieza a endulzar de una manera tan sutil que en ningún momento te das cuenta; lo conozco con muchos nombres pero a mi me gusta más llamarlo Jack, como el asesino serial sólo que él no deja huella en sus escenas, no mancha, no es escandaloso.
Jack llegó a mi vida de una manera muy peculiar pero yo me di cuenta de su existencia hasta mis quince años, pero siento que su bienvenida fue cuando creí que mi mamá había muerto.
Jack llega con las personas que tienen un núcleo muy disfuncional (en otra historia les contaré sobre mi super monstruo), cuando creí que mi madre iba a morir Jack llegó pero no se acerco no dijo nada, simplemente él me miraba a lo lejos como si estuviera consciente de que un día me iba a dar cuenta de su presencia, así que Jack me espero con mucha paciencia pero obviamente también me daba avisos de que él ya estaba a mi lado.
Cuando tenía 11 años empecé a tener ciertas cualidades de una persona que tenía un Jack; recuerdo claramente como un día de la tenía mucho sueño, las pestañas y el alma me pesaban entonces todas las tardes cada vez que regresaba de la escuela, siempre me dormía hasta que la noche me hablara, pero lo que no sabía es que ese exceso de cansancio era Jack abrazándome, sus primeras formas de empezar a acercarse más a mí.

Así pasaron 4 años, pero en esos cuatros años Jack se encargó de alejarme de todos yo creo que se arto de sentirse tanto tiempo ignorado que ya sólo me quería para él. El día que yo note a Jack, fue cuando mi super monstruo hizo una de sus atrocidades y me dejó con un dolor, que mi alma no podía contenerlo, era un dolor que me quemaba por dentro, me estaba haciendo ceniza el corazón. Recuerdo que compré un cuter, como es nuevo el filo estaba impecable, una buena hoja para cortar lo que sea y lo hice, me corté, corté mi brazo y le hice cortes como si fuera un lienzo y el cuter un pincel. Después de calcar mi arte, empecé a admirar como la sangre caía a cuenta gotas y mi brazo se había pintado de rojo pasón, como si la sangre hubiera reflejado el ardor de mi alma.
Ese día fue cuando conocí a Jack.

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