No juegues con fantasmas

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No sé por dónde empezar, el miedo embarga todo mi ser, las piernas me flaquean y la cabeza me pesa, los rasguños y los gritos no cesanfuera de la habitación, algo viene por mí, si este es mi fin por lo menos terminare de documentar lo ocurrido, en este momento me arrepiento de no poner un prominente a aquel acto, fui un terminado necio. Que Dios me perdone, Él sabe que todo fue un error, Él sabe que me equivoque…

Todo comenzó el día 31 de agosto del año del dos mil quince, parecía un día habitual, como acostumbro, me levante temprano por la mañana, me di un baño y almorcé algo rápido en compañía de mi hermano. Salí directo hacía la escuela y el día en clases trascurrió sin aspecto alguno a destacar. Al finalizar la ultima clase de mi horario me encontré con unos amigos, se veían animados y me atreví a preguntar el fundamento, uno de ellos, Manuel, exclamo con entusiasmo: “¡Es algo fabuloso!, lo que encontré te dejara sin aliento, es un artículo extraño con un valor enigmático, ven a mi casa por la media noche, te mostrare aquel objeto, te encantara, te lo aseguro”

No comprendí a que se refería pero accedí a su petición. Llegada la media noche me escabullí por los pasillos de mí casa, todos dormitaban intensamente, así que salir por la puerta primordial no fue inconveniente. Emprendí mi viaje a casa de Manuel, no comprendí porque pero por alguna razón me sentía extasiado, ¿será por aquel enigmático objeto? Total, no pierdo nada con averiguarlo. Llegué a casa de Manuel, la vivienda se encontraba sin luz y a penas se escuchaba nada. Toque hasta que Manuel abrió la puerta, “bien venido”, ha dicho, “espero estés listo porque lo que hoy vas a presenciar quizá inquiete un poco tus sentidos, antes de ingresar quiero que sepas que no verás nada que sea de tu gusto, aquel objeto que encontré es particular, Juan está aquí, también vino Eulalio y, claro, no podía faltar Pablo, ellos aceptaron sin temor lo que propuse y quiero que me des tu palabra: ¿estás listo para adentrarte en los más negros misterios de la magia negra y la invocación?” Quede atónito, ¿magia negra?, ¿qué clase de objeto descubrieron como para adentrarse en tal aberración? No quería quedar como el miedoso que temía a los cuentos de brujas y cuentos fantásticos de religiosos creyentes de la magia negra y los pactos con demonios, así que me limite a responder: “Claro, no le temo a esas tonterías, muéstrame aquel enigmático objeto y terminemos con esto, estoy listo para empezar tu juego” “¡Perfecto!, adelante, pasa entonces”, sospecho que la inseguridad en mis expresiones y sus comentarios no fueron la preferible carta de presentación para aquel secreto porque la piel se me erizo del miedo y Manuel lo noto a la perfección, ya que la sonrisa que pinto su rostro era burlona y atrevida.

Entre a la vivienda y no lo podía creer lo que se encontraba observando, aquel enigmático objeto no era otro más que el libro de la clavícula de Salomón, además el techo estaba cubierto por una enorme tela negra, en el centro de la habitación estaba una mesa con cinco velas formando una clase de pentagrama invertido y bajo las cuales se acomodaban dos velones negros, en medio había un cráneo humano y alrededor estaban Pablo, Juan y Eulalio, vestían unas ropas negras y estaban tocando el cráneo concentrándose en el mismo. Manuel me invito a tomar parte, me ofreció la misma indumentaria, me indico que debíamos reiterar sus expresiones y me acomodo a un lado de Eulalio, el cual se encontraba sumido en una clase de trance. Manuel tomo su lugar respectivo y después comenzó a rezar una clase de oración que leyó de manera directa del libro. En esta oración despotricó y negó todo aquello que se considera divino, blasfemo el nombre de Dios y confeso a la entidad que se convertiría en sus siervo leal si aceptaba un pacto de sangre. Finalizo aquel extraño rito y aparentemente no pasó nada fuera de lo común. Interrogue a Manuel y confeso que el libro perteneció a su abuelo ya difunto y que solo quería vivir una clase de vivencia sobrehumano, como aquel ritual no surtió efecto alguno, gruño, despotricó a su abuelo, y se limitó a liberarse del libro.

Admito que fue una noche extraña, regrese a la vivienda a hurtadillas para no perturbar el sueño de mi familia y al llegar a mi cuarto me limite a intentar conciliar el sueño sin éxito alguno, me sentía observado…

Tras ese día no volví a conocer a Manuel ni a ninguno de mis amigos, no fueron a clases en numerosos días y no sabía que decir cuando me preguntaban por ellos, además jamás fui a buscar a ninguno ya que no tenía el valor para mirarlos a los ojos. Desde ese momento pasaron los días y cosas extrañas han comenzado a ocurrir, despertaba a altas horas de la noche inspirado por un lamentable ardor que se concentraba en mi abdomen, misteriosas mordidas aparecían en mis brazos, y mi piel lucía extrañas marcas de quemazones, además, mi familia se inquietaba bastante porque en la vivienda se sentía una ámbito frío y pesado. Se encontraba asustado. No lo pude aguantar más y fui de manera directa con Manuel a por una solución. Al llegar note que la vivienda se encontraba muerta, sin rastros de vida, toque insistentemente y nadie me abrió.

¡Quería mi vida como era antes!, ¿qué hay de malo en eso? Forcé la cerradura y al abrir la puerta quede tieso en el portal, mis ojos no podían absorber lo que se encontraba observando, la vivienda se encontraba asquerosa, en el piso había sangre, las ratas corrían traviesas por todo el sitio, había un olor picante a putrefacción y el fulgor tenue de varias velas alumbraban parte de la vivienda infestada de plagas. Me adentre más y logre ver a Pablo, pálido y lleno de sangre tendido en el piso de la salón, me acerque para ver que le ocurría, para asistirlo, quería asistirlo, pero ya era bastante tarde. Busque atormentado a Manuel y en el final, cuando lo encontré en su cuarto, se encontraba en un rincón llorando y pidiendo piedad a gritos, me acerque a él y se incorporó de un salto plagado de horror, solamente quise pronunciar palabra cuando comenzó a chillar: “Él vi… viene, viene por nosotros… Ya se llevó a Juan, a Eulalio lo mato ese mismo día y en este momento Pablo yace mu… muerto en mi propia casa… Qué… ¿Que he hecho?, los condene a todos, por favor, te lo pido, ¡suplico tu perdón!” Me llene de espanto, se encontraba atormentado, salí de la vivienda y caminando agigantados llegue a mi sitio. Busque asistencia pero, lamentablemente, mis padres y mi hermano no estaban… Estoy solo.

En este momento Escribo esto, en la soledad de mi cuarto, desde mi PC, rogando para que lo que sea que está afuera no me encuentre antes de finalizar mi relato, porque sé que no saldré de aquí, ahora mismo de mi vida tengo la seguridad que no saldré de esta sano y salvo. Tengo la promesa de que mi familia lea esta historia y sepan lo que paso, solo ruego por su confort, no sé si creerán esto pero, ¡por Dios que digo la verdad! La puerta no para de crujir y los gritos se han intensificado… Tengo miedo, ¡Que alguien me ayude!… La puerta al fin á cedido, mi destino está marcado.

3 pensamientos en “No juegues con fantasmas

  1. Mystery69

    Hola hermano, hace tiempo que no dejaba mis letras por acá. Es bueno ver que tu blog sigue creciando y que es popular, yo recien celebré en el mio las 50k vistas…no es mucho, pero ahí vamos, con ganas de seguir. Un saludo y namaste.
    PD: Si quieres, puedes luega dar una vuelt por Alexandria. https://mysteryman69.cubava.cu

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    1. Admon Autor

      Saludos hermano que bueno ver que tu blog avanza. el mio esta actualmente en un total de 524948 y fue seleccionado como uno de los mejores blog en el primer trimestre del año. Esperemos que nuestros trabajos sigan dando resultados. Saludos.

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