Los chicos que jugaron Hitori Kakurenbo

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«Ya se lo dije comisario, desaparecieron y sigo yo… ¡Sigo yooo! No quiero que me acompañen a casa, jamas volveré a esa casa del demonio… por favor, no puede hacerme volver a casa».
Lo anterior es el testimonio en audio que la policía de Posadas Misiones, había guardado celosamente para protegerse del público. La noche del 30 de octubre había tenido lugar, en una modesta casa del barrio Villa Cabello, un homicidio múltiple que involucro a cuatro jóvenes residentes del dicho barrio y un ultimo oriundo de la provincia de Corrientes.
  El hecho narrado fue tan extraño, que las autoridades de la policía no creyeron lo que escuchaban, así que tuvieron la brillante idea de encerrar al único sobreviviente y testigo del hecho. El joven tenia 19 años y se llamaba Cristian Luque, los internos que estaban con el mientras contaba lo que le había sucedido esa noche, no podían parar de llorar, unos afirmaban que el diablo vino por el esa noche, otros, que fue el quien organizo todo lo sucedido mediante una potente magia negra pero la mayoría se mantienen incapaces de hablar hasta el día de hoy.
  Cristian se reunió con su primo Rodrigo de su misma edad que vino de visita desde Corrientes y tres de sus mejores amigos, entre ellos su novia. los amigos de Cristian, como él, eran parte de una sub-cultura popular entre los jóvenes a principio de la primera decadade este milenio, Cristian era otaku, (aficionado al arte, cultura y tradiciones japonesas) algo que molestaba mucho a su novia.  Mariel Sosa, tenia 19 años recién cumplidos, vivía cerca de Cristian y se habían conocido en la escuela primaria, varios años después, Cristian tuvo que cambiarse de colegio (ya en secundaria) por ser victima de compañeros abusivos, fue donde ser enamoraron, Mariel lo había salvado (literalmente) de unos bravucones que tenían fama de molestar a sus victimas al punto de que muchos cambiaban para siempre o se cortaban las muñecas y perdían todo rastro de autoestima. Por suerte para él Mariel era temida incluso por los bravucones mas brutales, pues una vez volvía a su casa de una fiesta y tres hombres alcoholizados la violaron, luego de denunciar el abuso y ser ignorada por la policía, ella misma busco a sus agresores y los mutiló cortándolos los dedos de la manos y pies, pero obviamente lo peor es que amputó los miembros sexuales de los hombres y se los arrojó a los perros… al menos ese era el rumor que se contaba de ella en el colegio, lo que si es verdad es que muchas veces la vieron pelear y defenderse de manera exagerada ente compañeros que le hacían un cumplido por su belleza o molestaban a Cristian.
  Por ultimo estaban Dani y Santi Morinigo, dos hermanos de la misma edad que vivían cerca, tenían 18 años y pronto seria su cumpleaños, era esa la razón por la que se reunían, estos hermanos (también otakus) eran tan idénticos como opuestos, es decir ambos tenían los mismos hábitos y realizaban las mismas actividades pero en sentido o bandos opuestos, como si vivieran la fantasía de ser o tener el clásico «Gemelo opuesto o malvado». En fin, la razón por la que se reunían era buscar el tema para la fiesta, y a Rodrigo se le había ocurrido «Leyendas urbanas y Creepypastas» (Rodrigo era lo que se conoce como creepypastero, una especie de investigador de leyendas y adepto a las historias de terror) a los Posadeños les pareció atractiva la idea y buscaron algunos mientras Rodrigo fue a comprar cigarrillos.maxresdefault
Al volver los demás ya estaban por empezar un juego que encontraron en Internet y lo alentaron a probarlo, debía seguir algunas reglas, le pidieron que les alcanzara arroz y sal de la alacena, se los paso y fue al baño, al regresar el juego iba a comenzar así que apurados le dieron un cuchillo para que lo entierre en un oso de peluche que se veía extraño con hilo rojo cocido en el vientre. Rodrigo sabia que algo estaba mal pero no podía recordar que era, luego todos corrieron, el se dio vuelta caminando mientras pensaba que era lo que lo incomodaba… le dio la espalda a la pileta de la mesada donde estaba el oso… cuando vio la pantalla de la notebook, había abierta una pagina de Internet que tenia un articulo escrito en rojo sobre un fondo negro, el titulo decía «Hitori Kakurenbo, el juego de las escondidas»; Cristian vio como el cuerpo sin vida de su primo cayó al suelo con algo brillante en la espalda, era el cuchillo que usaron para comenzar el ritual, todos corrieron gritando al ver que en el charco de sangre caminaba el pequeño oso hacia ellos. El segundo en caer fue Santi, todos se habían metido en la habitación de los padres de cristian,y el se quedo en el pasillo, tal vez par ocultarse y tener mas probabilidad de escapar o quizá para salvarlos atrapando al engendro que los seguía; lo cierto es que no tuvo oportunidad de pensar o siquiera tratar de escapar para pedir ayuda, pues antes de darse cuenta el cuchillo había atravesado su espalda perforando su pulmón derecho tirándolo al piso, donde fue mutilado brutalmente; los gritos se escuchaban hasta el ultimo rincón de la casa. La muerte les pisaba los talones, aunque la puerta estaba cerrada por dentro no estaban seguros, la ventana se había roto en millones de pequeños pedazos filosos y entre las hojas de un arbusto surgió la figura de la bestia que ellos mismos crearon, Cristian fue alcanzado por un trozo de cristal que lo hirió detrás de la rodilla izquierda, esto lo dejo inmovilizado mientras Dani corría al pasillo, dejando a la parja dentro de la habitación, el oso se disponia a matarlo con el cuchillo cuna Mariel intento arrojarlo lejos de una patada, pero el oso no se movio mucho, pues el relleno fue reemplazado por cuatro kilos de arroz; tomo a Cristian por las muñecas y lo arrastro sobre la sangre hasta el pasillo

  Cuando vieron hacia la puerta, vieron como la puerta se abría lentamente dejando ver al oso pero el no salio simplemente se quedo parado un momento y la cerro lentamente como si quisiera que ellos entendieran algo, unos segundos después los gritos de Dani los detuvo, a medida que volvían los gritos eran mas débiles hasta que al llegar a las rejas de la casa se detuvieron por completo, ellos entendieron lo que sucedió,  y cuando se disponían a huir el engendro se arrojo de un árbol y asesino a Mariel, Cristian corrió como su lesionada pierna lo permitió hasta llegar a la comisaria donde injustamente lo encerraron.
  Esa noche mientras hablaba con otros interno en la celda que ocupaba, algo parecía brillar fuera de la ventana y cuando Cristian se acerco el oso se metio entre las rejas y apuñalo su cabeza machas veces, al terminar miro a los presos que se habían amontonado en un rincón y dijo «Watashi wa katsu»… yo gano…

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