Criaturas de la Mitología Egipcia

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La Esfinge

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Se desconoce su origen, pero se dice que tomo vida de unas estatuas. Se representa como un majestuoso ser con cuerpo de león y cabeza de varón. Los antiguos egipcios la denominaron Sheps-anj , que significa imagen viviente. Habían otras variantes con cabeza de carnero ( crioesfinge ) o halcón ( hieracoesfinge ). Son criaturas inteligentes y feroces, que no tienen compasión con aquellos que osen desafiar su inteligencia. Realizan acertijos y adivinanzas a los viajeros cuando pasan por sus dominios, y si dan con la respuesta se librarán de una muerte segura. Su imagen era usada por reyes y faraones .

Amemait

Es una criatura híbrida entre león, cocodrilo e hipopótamo, conjugando las mejores capacidades de cada criatura. Es una criatura muy fuerte, feroz, corpulenta y temperamental que vive en los pantanos del Nilo . Posee el inmenso torso del hipopótamo y la cola de los reptiles. Tiene las garras del león, cabeza y mandíbulas de cocodrilo. Es una criatura algo floja que pasa la mayor parte del tiempo durmiendo entre los juncos. Forman pequeños grupos liderados por un solo macho. Las peleas entre clanes son muy violentas, generando grandes olas en el río Nilo.

Apofis

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Era una serpiente gigantesca, indestructible y poderosa, cuya función consistía en interrumpir el recorrido nocturno de la barca solar pilotada por Ra, para evitar que consiguiera alcanzar el nuevo día. Para ello empleaba varios métodos: atacaba la barca directamente o culebreaba para provocar bancos de arena donde el navío encallara. Todo ello tenía sólo una finalidad: romper la Maat, el «orden cósmico».
Apofis representaba el mal, con el que había que luchar para contenerlo; sin embargo, nunca sería aniquilada, sólo era dañada o sometida, ya que de otro modo el ciclo solar no podría llevarse a cabo diariamente y el mundo perecería. Para los antiguos egipcios era necesario que existiese el concepto del mal para que el bien fuera posible.
Los egipcios creían que, cuando el cielo se teñía de rojo, era a causa de las heridas provocadas a Apofis. También, interpretaron que los eclipses eran obra suya, en la lucha en la Duat.
Todas las serpientes eran su encarnación, excepto la cobra, que representaba al Sol. En Egipto la cobra (uraeus) era un símbolo de resurrección, siendo el animal protector de los faraones, y en la ciudad de Buto eran veneradas por su carácter benéfico.

 

Bennu

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Bennu era un ave mitológica del Antiguo Egipto, el Fénix griego. Fue asociado a las crecidas del Nilo, a la muerte, y al Sol. Como el Bennu representaba la creación y la renovación, estaba relacionado con el calendario egipcio, de hecho, el templo de Bennu era célebre por las clepsidras y otros dispositivos para medir el tiempo que en él se custodiaban.
Según el antiguo mito egipcio, el Bennu se había creado a sí mismo del fuego con que ardía un árbol sagrado en uno de los recintos del templo del Ra. Otras versiones dicen que el pájaro Bennu surgió del estallido del corazón de Osiris. Según la tradición, Bennu se posaba sobre un pilar sagrado que era conocido como Benben. Los sacerdotes egipcios mostraban este pilar a los visitantes, que lo consideraban el lugar más santo de la Tierra.

Hieracoesfinge

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Hieracoesfinge es el nombre de una bestia mítica, un grifo o quimera cuyas representaciones se han encontrado en manifestaciones escultoricas de Egipto y la heráldica europea.1 Tiene el cuerpo de león y la cabeza aguileña del grifo, que es la de un halcón en Egipto (Horus). El nombre fue acuñado por Heródoto después de ver las esfinges con cabeza de halcón en Egipto. Existe otro tipo de esfinge con cabeza de carnero, que Herodoto llama crioesfinges (criosphinx) y la de cabeza humana llamada androesfinge (androsphinx). La hieracoesfinge es tomada por algunos como un augurio del mal.

Momia

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La palabra “momia” proviene del árabe mummiya, de mum o betún, sustancia resinosa que se empleó profusamente en la manipulación de cadáveres. Indudablemente, las momias aparecen en el Egipto de los faraones como claro reflejo de las creencias religiosas de la época. Para los antiguos egipcios, después de la muerte, el cuerpo (el jat) y el alma vuelven a reunirse en el otro mundo, el amenti, equivalente al paraíso de los cristianos. Y mientras el alma se enfrenta a duras pruebas, el cuerpo debe mantener un aspecto lo más vivo posible, para poder unirse después con el espíritu.

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